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lunes, 7 de septiembre de 2026

CLEOPATRO ZAPATERO PSOEYEICO, PROBABLE DESCENDIENTE DIRECTO DE "LA COLLARES" "CLEOPATRA DE ALEJANDRÍA"

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Autor: Tassilon-Stavros






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LA TEMPESTAD TÓXICA EN EL CERCANO PESOERIENTE SIGUE EN PLENO SIGLO XXI, MUY ENJOYADA, CON CLEOPATRO ZAPATERO PROBABLE  DESCENDIENTE DE CLEOPATRA DE ALEJANDRÍA, CONOCIDA POR  "LA COLLARES" DE HACE YA NADA MENOS QUE VEINTE SIGLOS.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NO ES UNA PELÍCULA, SINO UN SUCESO REAL AUNQUE, METRO GOLDWYN MAYER HAYA PARTICIPADO EN LA RECUPERACIÓN DEL CRONICÓN CLEOPÁTRICO COMO YA HIZO CON LA TAYLOR, EL HARRISON Y EL BURTON.


BAILANDO DE FELICIDAD EN EL PSOE HISPANO-EGIPCIO POR EL PRÓXIMO ENLACE CLEOPÁTRICO EN PLENO SIGLO XXI


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                                                                       EL GRAN ENLACE PSOEYEICO

                                                 MEJOR LAS JOYAS A BUEN RECAUDO QUE EL PASTEL

 
                          
                  

[Tuvimos que esperar a que Napoleón invadiera Egipto llevándose consigo al filólogo e historiador Jean-François Champollion, que padecía "egiptomanía", y que éste consiguiera, más o menos (y sudando tinta china) descifrar la escritura jeroglífica al encontrar la famosa "Piedra de Rossetta, hoy en el Louvre de París. Y así poder enterarnos de los cabreos de Cleopatra cuyo joyerío había desaparecido por arte de birlibirloque con las correrías trapisondistas de los bárbaros romanos, muchos antes de que la barahúnda Pesoyeica hispana alimentara a otras corrupciones no menos bárbaras y por supuesto tan latinas como las cohortes del Caesar Imperator.]

                     

                                           PERO ¿Y MIS JOYAS, PEDAZO DE BÁRBARO PSOEYEICO?                                        

                           

ESTÁN EN EL FUTURO PSOE, NO TE EXCITES CARIÑO, AUNQUE TENDRÁS QUE ESPERAR AL SIGLO XXI A QUE HAYA UN NUEVO PRESIDENTE DE TU GENÉTICA PARA RECUPERARLAS, ¡MUAAAAC! ASÍ SON LOS ASUNTOS DE LA POLÍTICA. PACIENCIA, QUE TODAVÍA FALTAN VEINTE SIGLOS, PERO ESTÁN BIEN GUARDADITAS. ADEMÁS, YA SABES QUE EL TIEMPO PASA VOLANDO.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ANDA Y DATE UN BAÑITO CON LECHE DE BURRA PARA TRANQUILIZARTE, Y JUEGA CON UN BARQUITO QUE PARA LA BATALLA DE ACTIUM, AMOR MÍO, HABRÁ QUE ESPERAR A MARCO ANTONIO.


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En este mundo traidor a ningún coleante de dos patas se le deja para simiente. Hay tiempos y tiempos. Y cuando alguien afirma ser de ideas fijas, ni por asomo lo son, porque lo cierto y bien cierto es que las ideas fijas no existen, sino que son fluctuantes. Y es que en la naturaleza humana hay muchas ganas de largar la mano cuando el siseo se pone a tiro.Y entre los que sisan  siempre los hay muy felices y medio tontos que juegan a fingir que ni saben siquiera que son mangantes o tontos, aunque se triunfe en la vida y se llegue a lo mejor a veterinario popular del pueblo donde ha nacido, o incluso a Presidente de gobierno, para acabar luego como miembro nato del Consejo de Estado. Así es el teatrillo de la vida, donde el que se pasa de listo se cree que allí habita el olvido (como en el verso del pobre poeta que fue Bécquer, cuando se fue camino del otro mundo: ése al que le dicen "el más allá",... eso va en gustos) En fin, perdón por la redundancia, y allá cada cual con su conciencia, aunque el afán de lucro es capaz de las mayores enormidades. Hubo un tiempo que, para pagar las contribuciones, se sisaban crucifijos de nácar, medallones  o collares de oro alemán, peines y peinetas de concha, abanicos de flores, y algún que otro Sagrado Corazón de Jesús en baño de oro fino, ese que llaman alemán, resistente, económico, muy apropiado para regalo de boda o de onomástica, que aguantaba hasta los ácidos del sudor, y parecían tener un brillo eterno. Y es que a los contribuyentes siempre se les ha considerado de buenas inclinaciones, mansos y correlativos: "¿Oiga y que quiere decir eso de correlativos?"... "Pues, la verdad: fijo, fijo, no lo sé... Correlativo...-, que no es un golfo ni un mangante... Que es generoso con sus contribuciones al Estado... Vamos, digo yo, y es lo único que se me ocurre" Cada cual es cada cual, aunque sea Presidente del Gobierno, y aquí si que no valen las conjeturas. El Presidente debe ser amable con su parroquia ciudadana y no dejar traslucir la bilis ni el mal humor. La presidencia es un arte de aguante."Cuando se llega a Presidente del Gobierno no se piensa en que hay que llegar a viejo, porque se tiene la pensión bien asegurada" "Claro, eso es lo que pasa; de Presidente, uno cavila que ha de serlo siempre, ¿verdad, usted?" "Algunos aciertan" "¿Usted cree?" "Antes era otra cosa: antes se coronaban reyes que mataban de hambre al pueblo, hasta que los guillotinaban, se canonizaban santos que cambiaban las reliquias  de mártires por baratijas y hasta escondían libros valiosísimos como "El tratado de la Risa" de Aristóteles (si es que existió, aunque el escritor italiano Umberto Eco (R.I.P.) asegurara que sí en su latinizada y tenebrosa "Nombre de la Rosa") para que no se riera ni Dios; y no solo se quemaban a los herejes, sino que a los mangantes se les cortaban manos y hasta se les defenestraba, y, ¡zas!, se estrellaban contra el suelo como un tomate entre las risas del pueblo llano. También hay Presidentes que aunque cumplan la etapa de la jubilación sin haber llegado a la sesentena y pico, se saltan a la torera el puertecillo de la nómina y se proponen disfrutar de una vejez sosegada y cómoda, con hijas gorditas y góticas, con herencias tatarabuélicas de joyerío (de origen, por ahora no acreditado, hasta que nos adentremos en el cronicón ancestral), y te sueltan que el tiempo es relativo y el joyerío también, aunque sumen un valor pericial de 1.323.915 euros. Y no crea usted que los otros del cupo son mucho mejores, lo que pasa es que cada cual sabe de lo suyo, y nosotros, el proletariado, debemos resignarnos con mucho estoicismo, mucha conformidad y mucha paciencia"

Claro que si consideramos el hecho o los hechos en su dimensión histórico-genética, hay que reconocer que los hay con suerte. Y que hay (y perdón por tanta redundancia del hay) que aguantar que algún capitoste presidencial sea muy dueño de enjoyar su existencia sin dar cuentas a nadie, cuando antes, bien mirado, no se privaba de nada o de casi nada, y hasta viajaba a Venezuela. (¡Cualquiera sabe por qué motivaciones, como no fuera para hincar el pico en los presidenciales petrodólares del Maduro Nicolás, representante de esa humanidad tan disparatada que colea por la Sudamérica de habla hispana!). Y es que ese Maduro se siguió llenando de escalafones y condecoraciones como heredero de las flatulencias del anterior "carajo-vaina" (típico vituperio venezolano) Sánchez Hugo, que "nunca se callaba" como le reconvino nuestro Borbón hispano, "cascao" de cadera por dedicarse a la caza de elefantes en Tanzania. Y es que el mundo está lleno de dolorosas evidencias que, en el hoy por hoy, a nadie sorprenden. Y como hicieron también muchas de nuestras abuelitas y mamás cuando no pensaban en nada, ni siquiera en sus cosas más necesarias, sí que eran adictas a la caja tonta, y a la telenovela venezolana del drama (por poner un ejemplo o arquetipo que queda más fino) "Si mañana estoy viva" (¡que ya eran ganas, porque no se acababa nunca!) en la que su descolorida y medio apolillada protagonista Mariana López debía sobrevivir en un manicomio cárcel. acusada de un hecho violento que no cometió. Y es que las i-dio-sin-cra-sias gubernamentales de Venezuela solían (y suelen todavía) ser muy destornilladoras de neuronas, abusonas y dictatoriales con el erre que erre folletinesco-televisivo.


Y que hoy, además (para postre), hasta en la democrática EE.UU. hayan multimillonarios Trumposos (o tramposos) que no se detengan en barras hasta alcanzar la Presidencia, sin reparar en gastos ni dispendios para conseguirlo, pero con su "Día de la Liberación" (no confundir con la de "Acción de Gracias" con pavo al horno incluido) anunciando un arancel universal del 10% sobre todas las importaciones a Estados Unidos, además de una guerra comercial entre China y Estados Unidos elevando los aranceles sobre el gigante asiático hasta un 145%, y una segunda guerra comercial con Canadá y México e imponerles otro arancel del 25% sobre la mayoría de los productos canadienses y mexicanos, ...todo lo cual nos demuestra al cabo  que esta época  es la del auro cachondeo de la golfremia brillante y por todo lo alto, ya sea en las Américas como en la Zapateril o Sanchista España de nuestras entretelas.

Y al pueblo, que tan solo tiene el entendimiento de un grillo y la voluntad del parásito con cabeza de adoquín, le basta con cifrar su existencia en unas pocas ardientes pasiones, como la España del Real Madrid y del Barça, y de sus clubs pentacampeones millonarios a los que los madrilistas y culés ofrendan sus emociones y rollos de taberna, aunque la dichosa pelota se haya convertido en la peor plaga de la patria.

 
El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero está citado a declarar como investigado ante el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama para dar explicaciones, entre otras cuestiones, de la procedencia de las joyas que la Policía encontró en el registro de su despacho y que han sido tasadas en 1,3 millones de Euros. Del origen de las joyas y justificación depende que el magistrado aprecie o no aprecie delito. Expertos tributarios consultados por TVE analizan las posibles hipótesis del origen de estos bienes de lujo y lo que implicarían.
 
"¡Qué tío, el Rodriguez Zapatero, qué cosas suelta, ¿verdad usted?" Normalmente solía ser muy expresivo, y claro, lo corriente es que siga siéndolo y  responda como responde. Algún escritor dijo que los alijos a lo "Rififí"(famosa película francesa que tuvo gran validez y hasta funcionó en la mente de muchos cacos con flamantes aplicaciones, habilidades y tendencias para llevar a cabo nuevos desvalijamientos en joyerías bien surtidas)... a lo que íbamos, suele imprimir  un nuevo carácter al mangante actualizando el lenguaje con algo así como:  "Qué labia tienes, Zapa, sigues pareciendo un Diputado" Y hasta parece que ya le van a arreglar la nómina cuando exclama: "Déjeme pensar que me conviene decir y vuelvo otro día" Y el juez Calama (¡qué menuda calamidad!) al ser de buen conformar, se conforma. ¡Qué remedio!... Aunque solo por ahora.

Joyas procedentes de una posible herencia familiar Cleopátrica 

Las hipótesis que señalan los técnicos es que las joyas de Zapatero, que todavía siguen lanzando lujosísimas chiribitas cegadoras, provengan de una herencia familiar ancestral procedente de otro país, como podría ser el Egipto de la Reina Cleopatra, que desparecieron hace dos mil y pico de años. Y que (aunque no se ha podido todavía probar del todo) reaparecieron al parecer en el cuello giráfico de aquella madame Polo, de nombre Carmen, que como cantaba o más bien  propalaba en los escenarios o pelis de Dictadura aptas para menores la folklórica Sevilla:
                             
  
 
 
 
 
 
 
 
                                 
                                  
 

         

 

 

"¡Soy la Carmen de España, más cristiana y decente                                           

                                 que la de Mérimée!"

              
               
                             
 
 
 


En fin, que la enjoyada Doña Polo se mantuvo 40 años inscrita en la sección de notas de alta alcurnia y ecos diversos con todo el joyerío inimaginablemente adquirido, (según se decía), por casamiento Nacionalista con aquel Caudillo del Ferrol, de mal recuerdo, que armó la de Dios es Cristo asegurando que con su carrera militar y caudillesca apartó toda la inmundicia republicana que según él olía a "meados" (¡menudo zangolotino engreído, y pequeñajo absolutista, con voz de abubilla, algo así como un up-pu-pu-pu, sonido onomatopéyico, repetitivo y de largo alcance en toda España!) de nuestra siempre sufrida Piel de Toro (o sea Península Ibérica).


"¡Caray, qué manera más fina la de usted  de decir que la trapatiesta guerrera que armó el Paco del Ferrol lo hizo por sublime emoción bélica que le salió de sus esfínteres!"
"Tiene usted razón, no me había dado cuenta hasta ahora que usted me lo dice... [a estos listillos historicidas de hoy hay que darles siempre la razón porque tiran por lo fino para contar los peores acontecimientos pasados]... pero que toda la razón del mundo!" El caso es que no sabemos tampoco a ciencia cierta cómo fueron a parar al cuello de la hoy difunta (q.e.p.d.) "Doña Collares" que, como su maridito, también rehuía  las zonas apestadas de España en su palaciego Pardo Madrileño, al que podría habérsele añadido: "...Este palaciego antro no tiene sucursales en ninguna joyería, porque la Polo, con su cuello de jirafa y magra ruindad, las tiene todas"  Nunca sabremos si los recuerdos de aquellos dos cursis se remontaban mucho más a la guerra de Cuba, al reinado de Don Amadeo, Alfonso XIII y a la caída de la Dictadura de Primo de Rivera, que al reinado de Cleopatra. "¡Qué lástima! ¡Les habría gustado mucho la Taylor!" Pero el asunto hereditario de tanto joyerío como lució la Polo Collares sigue siendo un misterio. Aunque no hay que descartar tampoco que este Zapatero, cargadito de las mismas joyas, (¡no hay más que verlo para creerlo!) descendiera como requetetataranieto de alguna de estas paladinas, reinas medio griegas, medio agarenas del Oriente próximo, porque como también nos ha demostrado gasta costumbres joyeras para lucimiento y altanero cachondeo por haber sido Presidente de Gobierno. ¡Qué falta de principios la de estos estadistas, que cuando el pueblo que lo vota va de bufanda y de gorra  de visera (aunque sea con la adormidera neuronal de su escudo futbolístico) los políticos tienen rabo y cuernos como el demonio, y ahora, con su ex diplomacia politiquera, de tenedor de joyas cleopátricas. "Mire usted, lo único que se me ocurre es que el mundo, también hoy, no es ni bueno ni malo, el mundo es regular. ¿Se acuerda usted de cuando mataron a Prim, en la calle del Turco?"  "No, señor. ¿Quién era Prim?" "Un general" "¿Otro político?" "Claro, hombre" "Vaya, pues tiene nombre de practicante. ¡Pon el culito, nene que viene Prim.  ¿Y usted se acuerda?" "¡No, uno no es tan viejo, recórcholis! Yo no había nacido todavía" "Pero si se acordará de cuando se cargaron a  Kennedy en los USA?" "Pues eso, que el mundo siempre ha estado loco de remate, loco sin remisión" "Sí, hombre, claro. Es una vergüenza todo lo que pasa" "Eso me trae a las mientes la canción aquella, cuando la enjoyada Polo conoció su edad de oro: "

¡El demonio anda suelto con todo descaro; cuando llueve y hace sol, anda el demonio  por el Ferrol, con una cesta de alfileres dorados, pinchando a las mujeres!"

 
                                               "¿El Paquito del Ferrol?¡Jajajaja!... Eso sí que no me lo creo"


   Regalos sin declarar recibidos en los últimos dos mil años



Y ahí es donde entra la segunda hipótesis: que dicho joyerío del que escondía Zapatero Cleopatro sean posibles regalos sin declarar, heredados de algún antepasado en los últimos dos mil años. Y como la Historia tiene la mala costumbre de desparramarse por los cuatro puntos cardinales, o sea por todas partes: para arriba y para abajo, de lado, de costadillo, etcétera, etcétera, como reiteraba el calvo Yul Brynner interpretando al rey Mongkut de Siam, en aquel tocho musical-cinematográfico tan azucarado "The King and I", robándole el Oscar al pobre Kirk Douglas por su genial caracterización de Vincent van Gogh en la magnífica "Lust for Life" ("El loco de pelo rojo"), no tenemos más remedio que tirar de la manta de las posibles verdades más flagrantes de la mentada Historia, ahora Zapateril, o Vida, porque todos hemos pasado por ella, nos guste o no, naciendo, creciendo, reproduciéndonos y estirando la pata. Y en el caso que nos ocupa, séase el de José Luis Rodríguez Zapatero · Ex-Presidente del Gobierno de España en el PSOE ·  Secretario general · Presidente de turno del Consejo de la Unión Europea, y hoy más conocido como el Zapatero Cleopatro "la Collares", por el inmenso patrimonio alhajero que tan celosamente escondía al país, pese a estar bien remunerado con una pensión de las que quitan el hipo, sentadito al sol de su casoplón, leyendo periódicos de su buena época, y poniendo cara de pardillo por lo bien beneficiado que le dejó el cargo, hay que seguir adelante con la mala virtud que ha demostrado con la raza hispana. ¡Y no, señor!, no  vamos a permitir que nos siga tomando el pelo como si toda España fuera una gran viuda cotilla  y tontorrona. Así son las cosas. Y ahora ¡que se jorobe!, porque han cambiado las tortas a fin de que tampoco siga tan repanchigado como Señorón Psoeyeico Perpetuo, ni para que siguiéramos creyendo que su dimensión histórica como Presidente se hallaba muy alejada de infundios puestos en circulación por parásitos envidiosos y ruines de otros Partidos, que no vamos a nombrar, aunque todos ellos, como ahora el PSOE, sean y sigan siendo la plaga de la patria Y ya nos importa un bledo que Zapatero tuviera muy buena facha, y que si no era marqués, lo pareciera, ¡vaya si lo parecía!, aunque tuviera dos hijas góticas... "¡Hombre!" "¡Sí!... hay que machacar como sea al que no juega limpio, y para eso tenemos la Historia, que si se le concede el cansancio, el pronóstico es que se repita, y de eso sí  que no hay duda alguna. Y al Zapa  por esta especie de  desmán de Municipio, su inhibición..." "Oiga ¿Y eso qué significa?" "Pues más o menos lo mismo que retención..." "¡Ah, vamos, ¿por lo de las joyas incautadas, no?" "¡Claro, hombre, no iba a ser por retención de orina...! Y si hay que meterlo en el trullo por fullero..." "Oiga eso me suena a palabras mayores" "Nada de eso, hombre, que una vez metido en la trena, aquí paz y después gloria!""¿Y las joyas?" "¿Las joyas? Al tesoro público, antes de que  su mujer y sus dos hijas concedan mayor misterio al asunto, y como para desfacer entuertos quijotescos y casar de nuevo voluntades desavenidas por tanta delicuencia matrimonial ocultada hasta ahora, inclinen todo el cambalache alhajero ante abogados y jueces en plan testaferro. A lo mejor se creía usted que uno por ser de natural sencillo, no daba señales de afición política" "¡No, no, si así da gusto!" "Enhorabuena... Y además entérese usted, por si no lo sabía, que es lo más probable, que sus dos hijas, la Laurita y la Albita, por muy góticas que parezcan o lo sean (como vampíriricas chupópteras que hubiesen  sido mordidas por el Nosferatu Montoreño Hispano, el creador de la Asociación de Fabricantes de Gas Industrial mefítico o mefistofélico por ser vampiro) tienen agencia de publicidad propia,... una con nombre "What-de-Fav" o algo así... muy americano..." "¿De WhatsAp?" "No, hombre, no, nada de Chats... pero las muy espabiladas, haciendo honor a las hormonas del Zapa Collares, su papi, se han transferido según el informe policial desde su agencia de publicidad un total de 447.095 euros, y se han detectado otras martingalas de 2,5 millones de euros en las cuentas del expresidente y sus hijas, relacionados con pagos de Compañías como "Análisis Relevante", "Inteligencia Prospectiva", "Gate Center'", "Thinking Heads Group" y "Thinking Heads Americas", y écheles usted un galgo a ver si las encuentra. ¿Qué le parece?... ¡Menuda familia! ¡Más aventurera y dinámica que el pirata Barbarroja! ¿A que dan ganas de patearles el colodrillo o de tirarles al Manzanres cuando tenga agua?" "Pues, sí ¡Puestas así las cosas, qué duda cabe!... "¿Quiere usted un buen consejo, lea  periódicos informativos más a menudo, y déjese de tanto hojear (con "h") el dichoso Marca, que si antes el opio del pueblo era el pan y toros, hoy lo es esa pura bazofia..." "¿Bazofía?" "Sí, hombre, sí, la del pelaje futbolístico" "Ya entiendo" "Pues, enhorabuena otra vez, que todo tiene compostura, y conste que no soy mal pensado. ¿Conoce usted la variedad de ranas que saltan por ahí, entre los juncos, que diría el poeta, y hasta en el Manzanares cuando anda medio encharcado?" "No, la verdad es que no tengo ni idea""Pues existen varias especies de ranas, las cornudas de Colombia [Ceratophrys Calcarata], la del Brasil [Ceratophrys Varia], y la rana cornuda "adornada" de Venezuela [Ceratophrys ornata] ¿Ve usted por dónde voy con lo de la rana "ornata" "No del todo,... pero, hay que ver qué instruido está usted  en cuanto se refiere al mundo anfibio" "Mire, para continuar por estas trochas, ya que usted no da con el intríngulis "ranítico ornato", le dejo mejor con la rana Gustavo que seguro que a esa sí que la conoce..." "Sí, por la tele" "Claro, ¡cómo no!, por la tele... Pero tiene usted que leer más, leer más, hombre, que la lectura perjudica muy seriamente la ignorancia. Por lo menos inténtelo...¡Santo Dios, cuánto descarrío cerebral!" "¿Eh?" "¡Nada, nada, buenos días!" "!Ah, ya! Igualmente"


                

De Alejandro Magno, a Ptolomeo I Sóter (en griego: Πτολεμαίος Σωτήρ, "El Salvador" [367 a. C.-282 a. C.), y pasando por Cleopatra VII Thea Filopátor —en griego antiguo: Κλεοπᾰ́τρᾱ Φιλοπάτωρ, romanizado: Kleopátrā Philopátōr—​ última reina del Egipto ptolemaico y  Cayo o Gayo Julio César (en latín: Gaius Iulius Caesar; 12 o 13 de julio de 100 a. C.-15 de marzo de 44 a. C.) que fue el político y militar Romano, conquistador de Egipto.



La Historia de Egipto antes de mermar y casi desaparecer bajo las arenas del desierto por muchas grandes epopeyas (y más de alguna que otra monumental trola)  que  hoy se nos cuenten sobre ella, fue muy mansa y dicharachera y por eso aguantó, pese al terrible calor que la asolaba, la friolera de 5000 años. Y después de la última Ptolomea Cleopatra VII y de la invasión del romano Gayo Julio Cesar empezó a consumirse, y hoy no es más que una ruina gigantesca que, pese a todo, atrae nuestra curiosidad turística, deseosa de conocer a dónde fueron a parar tantos muertos durante sus 500 siglos de gloria, esto es, saber de dónde aparecieron tantos vivos con su misteriosa andadura a orillas del río Nilo. Parece un galimatías, pero, como despropósito, también es inevitable. Y es que a fuerza de tiempo y de aplicación, cuando un pueblo consigue afincarse y durar más que los cocodrilos del citado Nilo, acaba adquiriendo los modos majestuosos de un Imperio. Y entonces se empeña en erigir hogares con paja y fango nilótico, inventar dioses con Amón al frente (no confundir con Jamón Ibérico que ya les hubiera gustado paladear a los pobres egipcios), adquirir curiosas costumbres funerarias con pirámides, mástabas e hipogeos tan recónditos como enigmáticos para ser enterrados, y volver tarumbas a los arqueólogos del siglo XX empeñados en conseguir averiguar a dónde demonios fueron a parar sus miles de sarcófagos tras haber disfrutado de un reino tan caprichoso, glorioso y sarnoso.
Y con momias desembalsamadas, putrefactas y algo desperdigadas por todas partes, como un maná cenizoso (porque dichas momias se deshacían sin esperar a que el prójimo descubridor les hiciese la autopsia), y que por tanto, como si todavía, tras sus miles de años hechas polvo, no parecían haber encontrado la felicidad prometida por los sacerdotes en su nuevo estado, y muy cabreadas gritasen: "¡Vete al carajo, arqueólogo de tres al cuarto, que para ti estoy muerta desde hace ya una porrada de siglos..., y para mí también! Así que no seas tan coñazo y fisgón, Salam Aleikum, polvo al polvo, y déjame dormir en paz de una vez otros cinco mil años más, jolín!" 

No obstante, por lo menos sabemos que los teósofos egipcios creyeron y convencieron a sus Faraones de la transmigración de los cuerpos una vez fenecidos. Y todo ello gracias a Jean-François Champollion que se embarcó en serio en el proyecto del desciframiento de la escritura jeroglífica en 1820, y tan listo era que también hablaba copto y árabe, y se libró de la Revolución Francesa por los pelos, ya que nació en pleno estallido de la misma Y a Jean-Baptiste Joseph Fourier que había trabajado en el Instituto de Egipto en El Cairo y estaba encargado de redactar su prefacio monumental “Descripción de Egipto”(“Description de l'Égypte”).
O sea, que las trolas más tremebundas que han pululado por este planeta siguieron entonteciendo a los bípedos habitantes egipcios, haciéndoles creer que, tras la muerte, resultaba fácil convocar los espirituales miasmas que devolvieran la vida de todo difunto, ya fuera en pirámides, o en mástabas e hipogeos como se ha indicado. 


Mientras que los dinosaurios, reptiles carniceros que habían desaparecido 60 millones de años antes, e incluso fueron más altos y esbeltos que la pirámide de Keops, como tenían cerebritos de tocho Mesozoico y tan solo pensaban en comerse unos a otros, colearon tan satisfechos por el planeta y nunca sufrieron el humano trance de tanto cachondeo y creencia transmigratoria, hasta que el director y actor cinematográfico inglés Richard- Samuel -Attenborough se puso manos a la obra, valiéndose de los modernos efectos especiales tecnológicos, y los recreó como si siguieran vivitos y coleando en su Parque Jurásico. O sea que ni Champollion ni Fournier ni el viento a contrapelo del calendario han logrado barrer la desmedrada crónica de estos misterios momificados egipcios, y a los que, si se hubieran largado a la francesa, nunca habríamos logrado encontrarle explicación a tan tumultuario cementerio como hoy es Egipto  (que, buscando, buscando, quiere decir "dormitorio" en griego).






                                                   La fortuna favorece a los audaces -Virgilio-("La Eneida") 

Sensaciones y silencios. Soldados veteranos. Todos callan observando la agonía del héroe macedonio. Noche de junio del 323 A.C. Babilonia, Puerta de Dios, dos mil años de historia, capital del mundo: el Eúfrates, la Puerta de Ishtar, los Jardines Colgantes, la Vía Triunfal, el Zigurat, el gigantesco Templo de Marduk. Babilonia mueve ahora la rueda emocional de los tiempos. Emana de ella la exaltación del ausente Ἥφαιστος (Hêphaistos o Hefestión). En la gran metrópoli culmina la juventud de Alejandro, plenitud de treinta y dos años, cuerpo enfebrecido bajo un poniente de las más excelsas memorias guerreras. Un anillo fuertemente sostenido en su mano; índice y pulgar remontando su pecho, como si porfiaran erguidos para arrastrar consigo la joya, para no dejarla en este mundo; para escapar con ella a su paraíso de divinidades al que, tiempo ha, se hallaba encadenado. Exhalación profunda del moribundo. Cayó enfermo y, tras varios días de una profunda agonía, falleció a los 32 años en el palacio de Nabucodonosor II entre el 10 y el 13 de junio del año 323 a. C. El diádoco (general) o sucesor Ptolomeo se apoderó del cuerpo embalsamado de Alejandro y en el año 322 a. C., lo trasladó a Menfis, Egipto donde la momia probablemente permaneció custodiada en el templo del Serapeum hasta su posterior traslado a Alejandría, la ciudad que Alejandro había fundado cerca de la desembocadura canópica del Nilo y que pronto se convertiría en uno de los principales centros culturales del mundo antiguo y en la ciudad más importante del país egipcio. Quizás Ptolomeo, al besar a Alejandro por última vez, se sirviera de él como de un espejo testimonial de la más impresionante devoción (narraron los escritores antiguos), y pronunciaría entre lágrimas su nombre: ¡¡Αλέξανδρος!! [¡¡Alejandro!!], para conducirlo después en un pomposo cortejo fúnebre, y ofrecerle su último lugar de descanso en un sarcófago de cristal, donde el cuerpo del joven caudillo macedonio, como frente elegida por el prodigio, se convertiría en forma bajo el azul resplandeciente de Alejandría...
 

Siempre se dijo de él que era muy desprendido ganando batallas, muy noble de sentimientos, ahora que en pleno siglo XXI la gente es tan calculadora y fría, nada resignada y por mor de la necesidad habitacional, solo piensan en pedir hipotecas para comprarse pisos o áticos de 200 o 300 metros cuadrados. Alejandro no era así, aunque el reino Persa lo trajera a mal traer. Y quizás tuviese más de una insolación y anduviera constantemente sediento bajo los efectos del ardoroso sol de Egipto, pese a que por aquel entonces habían muchos etíopes vendiendo botijos con agua fresquita del Nilo según contó algún que otro diádoco (general) de los que le acompañaban y se ven en mucho de los relieves, como los hallados ahora, entre palomas, pavos reales, loros, codornices y gallinas pechiblancas, por poner un ejemplo en la ciudad de Pi-Ramsés, situada en la provincia de Charquia, en el delta del Nilo, que data de la época de XIX Dinastía. Y las nativas que lo conocieron aseguraron que era muy guapo, muy rubiales, y hasta muy aseado porque se bañaba todos los días en el Nilo, mientras sus diádocos vigilaban los cocodrilos. Se casó con Roxana, hija del noble Oxiartes en el año 327 a. C., cuando ella contaba con 20 años y él con 30. Luego con Parisátide, en el 324 a.C, hija de Artajerjes III.  Y en el mismo día y año, 324 a.C, como si fuera un mormón, de tercera nupcia,  se casó con la hija mayor de Darío III de Persia,  Barsine-Estatira, (que  falleció un año después, probablemente asesinada por Roxana, la primera esposa de Alejandro, que no se andaba con chiquitas, y según se cuenta, para asegurar el futuro de su hijo Alejandro IV, que había nacido de su primera unión con Alejandro) El  íntimo amigo de éste Ἥφαιστος (Hêphaistos o Hefestión), su gran amor uranista, se conoce que para para disimular el concubinato gay que mantenía con él,  tomó por esposa a la hermana de Estatira, Dripetis, mientras que Crátero, otro diádoco, se casó con la prima de ambas, Amastrine. Otros ochenta y siete hetairoi contrajeron nupcias con nobles persas y medas. Entre ellos destacó Seleúco, quien se unió a Aparna, hija de Espitamenes. Los enlaces se celebraron según el rito oriental y todos los recién casados recibieron presentes de manos del soberano. El joyerío acumulado en aquella especie de precuela de "Siete novias para siete hermanos" debió ser inmenso. Alejandro pateó el país egipcio de cabo a rabo en su extraordinario penco Bucéfalo y sin mayores prisas por adentrarse en Persia,  le cogió gusto a su estancia en Egipto como cualquier turista borbónico del siglo XXI hace hoy en Arabia Saudí
 
 


Y Alejandro, ya de príncipe a monarca ("Βασιλεύς-Basileus en griego), siguió con sus vacaciones rodeado de palmeras y sin pegar ni golpe, y eso que los turistas son ganado confuso y muy revuelto, y no hay quien los entienda. Hubo que esperar dos mil años y pico para que algún dueño de hotel en cualquier playa famosa soltara aquello de "¡mientras aflojen la mosca!". Bueno, el caso es que las vacaciones en Egipto de Alejandro, se acostase con Hefestión, Roxana, Estatira, Parisátide, o con un bello y joven eunuco persa llamado Bagoas (¡menudas juergas sexuales como constató el historiador Plutarco de Queronea -año 46 al 120- y Quinto Curcio, otro historiador romano del siglo I] (Hay que decir que Plutarco y Ptolomeo son fuentes más cercanas al tipical cachondeo gay como, otros dos mil años de nuevo, o sea en el hoy por hoy, se hace en la isla griega de Mikonos, habiendo sido Ptolomeo general y amigo personal de Alejandro)... Y al que no le guste el Ouzo, que es la bebida alcohólica más típica de Grecia. que se beba una clara de limón. "¿Por qué lo asevera?" "No, por nada. ¡Curioso que es uno, ya lo ve!"
 

La estancia en Egipto fue de seis meses, entre diciembre de 332 y mayo de 331 a. C., y antes de abandonar el país nilótico, el futuro conquistador de Persia y casi de La India, ¡hala!, ¡hala!, sediento esta vez ya fuera de copazos de Ouzo o del agua del Nilo embotijada por los indígenas, ¡vaya usted a saber!, medio tarumba bajo los efectos ardorosos del sol egipcio como ya se dijo, se empeñó, con botijo o sin botijo de agua fresquita del Nilo, en llevar a cabo una peregrinación al oráculo de Amón, en el oasis de Siwa, en pleno desierto líbico, donde las fuentes relatan que un vaticinador que estaba como una chota se dirigió a él como "Hijo del Dios Zeus-Amón" El resultado fue que Alejandro se lo creyó a pies juntillas y sin decir ni mu. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Pero ¿cuál fue el resultado de dicha consagración como hijo de Zeus-Amón? Poner a su madre, la mayestática Olimpia (en griego antiguo  Ὀλυμπιάς) -375 a. C. - 316 a. C.-) que todavía vivía en Pella, (Πέλλα), capital de Macedonia, de adúltera ("¿Cuándo dejará este hijo mío de calumniarme como adúltera?") y a su padre Filipo II de Macedonia de cornudo. Pese a todo, Filipo, que ya había repudiado a su primera esposa Olimpia, había contraído matrimonio nada menos que por séptima vez con Eurídice (en griego Ευρυδίκη), nacida Cleopatra (Κλεοπάτρα), una mujer de la nobleza macedonia de mediados del siglo IV a. C., sobrina de Atalo, (390 a. C.-336 a. C.), cortesano y general macedonio durante el reinado de Filipo II. 


[Según Plutarco, Olimpia  mantuvo a su alrededor las serpientes domesticadas del culto ofídico primitivo Es posible que sufriera alucinaciones autoinducidas. Plutarco describe que, la noche anterior a la consumación de su matrimonio, Olimpia soñó que un rayo caía sobre su vientre, y encendía un gran fuego. Después del matrimonio, Filipo también soñó que ponía un sello en el vientre de su esposa, que contenía el dibujo de un león. La interpretación de Aristrando, adivino griego de la corte fue que Olimpia estaba embarazada de un hijo, cuya naturaleza era como la de un león]
 
 
Nombre de Nesut-Bity:


C12C2U21
n
N36



stp.n rˁ mr imn (Setepenra Meryamón)
Elegido de Ra; Amado de Amón.

 

 

 
[(Ptolomeo I dixit)... "Ahora nuestro mundo ha desaparecido, destrozado por las guerras. Ahora yo soy el guardián de su cuerpo, embalsamado aquí, según los usos egipcios. Le sucedí como Faraón, y hace ya cuarenta años que reino. Yo soy el vencedor. Pero ¿qué significa todo eso cuando ya no queda nadie para recordar la gran carga de la caballería de Gaugamela? ¿Ni las montañas del Hindu Kush cuando cruzamos con un ejército de cien mil hombres a la India? Era un dios. O lo más parecido a uno que haya visto yo..."
]
[En Alejandría, en junio de 1858,  los saqueadores de tumbas acabaron sumidos en una batalla sin cuartel para hacerse con los tesoros de las antiguas catacumbas. Entre ellos, siete ciudadanos franceses descubrieron las ruinas de una cripta subterránea consagrada a Alejandro Magno y siguen la pista del único manuscrito que podía guiarlos hasta ella a través de un laberinto subterráneo inundado. Pero no son los únicos que todavía buscan la tumba del macedonio]
El pitote dinástico generacional-sucesorio de Ptolomeo I Sóter también fue de órdago  Alejandro Magno tenía una hermana, y como en aquel mundo macedónico los nombres eran muy monótonos y reiterativos, también se llamó Cleopatra. Y ésta, tras la muerte de su hermano organizó en Pella, capital de Macedonia como ya se indicó una impresionante celebración funeraria (en realidad le llamaron “Juegos Funerarios”) muy sonados. Mientras tanto, un tal Pérdicas, uno de los generales y hombre de confianza del fenecido caudillo, que había actuado como su regente provisional, fue quien nombró a Ptolomeo I, al hacerse cargo del cadáver de Alejandro, gobernador de Egipto y Libia. Ptolomeo.tuvo como adjunto a  otro mengano llamado Cleómenes, un funcionario griego de  Naucratis (la primera colonia comercial establecida en Egipto por los griegos). Y Cleómenes, que ya había sido designado como gobernante hasta ese momento en vida de Alejandro cuando anduvo paseándose por Egipto, no había intervenido en casi ninguna de las batallas del macedonio, porque cuando éste, tan joven y entusiasta, se enzarzaba en sus dichosas acciones bélicas contra los Persas, que parecían no tener fin, Cleómenes no cesaba de repetirse a sí mismo que cuando se liaban  las famosas contiendas en las que tanto destacó el casi invencible Alejandro, lo mejor era poder contarlas y no acabar a cuadros. Y por ello mismo, se veía mejor como una especie de ayudante de Obras Públicas Recaudatorias dedicándose, por mandato del macedonio ahora "Hijo de Zeus-Amón", a cobrar los tributos en todos los nomos (nombre de origen griego Νομός, ”distrito”), que eran las subdivisiones territoriales del Antiguo Egipto. Pero Cleómenes, que no gastaba nada en material bélico, anduvo al parecer echándose en una hucha muy particular todas las estáteras (monedas de oro de la época) que recaudaba de los pobres indígenas egipcios y libios, (aunque es mucho suponer que aquel paupérrimo proletariado agricultor llegara a ver ni una estátera en su vida, y lo más probable es que pagasen con gallinas de Babilonia y piel de cocodrilos del Nilo para confeccionar las sandalias griegas de los soldados). Y cuando Alejandro murió, Cleómenes se vio casi perdido, y para volver a agarrarse a lo que le resultase más beneficioso, porque el que no se agarra, se despachurra y casca, pretendió la mano de Cleopatra. Entonces los diádocos que aún vivían Antípatro ( Ἀντίπατρος a. C.397-a 319- nombrado regente supremo de Macedonia), Crátero (Κρατερόςc. 370 a. C. - 321 a. C.), que había guiado a 11.500 soldados veteranos en la vuelta a Macedonia, y se había casado con Fila, hija de Antípatro; Antígono el Tuerto (Ἀντίγονος ὁ Μονόφθαλμος-382 a. C.-301 a. C), que había sido lugarteniente y gobernador de Bitinia, y Ptolomeo, temiendo que la intención de Antípatro fuera la de proclamarse heredero del Imperio, se rebelaron contra él en la llamada primera Guerra de los Diádocos (322 - 320 a. C.), a la que siguieron tres más (319 - 315, 314 - 311 y 308 - 301). El ciclo funerario de Alejandro empezó y acabó como una pesadilla que se mordía la cola después de tantas hazañas bélicas antojadizas y caprichosas del “Hijo de Zeus-Amón”. Éste, como sabemos por Plutarco, se las había dado siempre de estrecho con las tres cónyuges con las que tuvo que cargar: Roxana de Babilonia (hija de Oxiartes, noble bactriano), que tuvo un hijo suyo llamado Alejandro IV para no perder la costumbre onomástica; Parisátide, princesa persa, hija del rey Artajerjes III Oco.  Barsine-Estatira, hija del gran rey persa Darío III Codomano; Parisátide, princesa persa, hija del rey Artajerjes III Oco; y una amante que se llamó Barsine, hija del sátrapa Artabazo II de Frigia, que dio a luz a otro hijo de Alejandro, esta vez llamado Heracles. Pero el macedonio, como buen griego de su época, seguía manteniéndose rendido a los pies de su Hefestion y de su eunuco Bagoas, y como al parecer, de nuevo según Plutarco, era muy introvertido sexualmente pero supersticioso, prefería no ahondar demasiado en público, o sea ante sus diádocos, en los arcanos de su mudable y jamás estáticos impulsos eróticos hacia su propio sexo. Síntomas que al final, ¡vaya por Dios!, tras la muerte de Hefestión, el gran amor de su vida como lo fue Patroclo de Aquiles, armó un bochinche funerario de pronóstico reservado. “¿Y qué pasó?” “Pues nada, que, como escribió Plutarco, a Alejandro aquella muerte le afectó terriblemente, salió enfurecido del lecho mortuorio de su Hefestión, un amor que jamás había sentido por ninguna mujer,  y arreó candela que es un contento: hizo matar al médico que no supo evitar aquella muerte. Rehusó la comida durante cuatro días seguidos, ordenó honras fúnebres de una magnificencia sin precedentes en las que gastó cuarenta millones de estáteras, mandó a preguntar al oráculo de Amón, que naturalmente se apresuró a concedérselo, el permiso de venerar al pobre difunto como a un dios, y como sacrificio expiatorio ordenó el degüello de una tribu entera de persas”.“¡Qué horror! ¡Y eso que con tantas batallas como ganó parecía no padecer de los nervios! No será que Plutarco se pasó de trolero o le tenía un poco de rabia” “Mire, la Historia es la Historia, y no tiene compostura, y Plutarco era de ésos que no adornaban sus verdades con trolas semejantes” “¡Bueno, bueno, que ya retiro lo que dije... qué tío!
En el 323 a. C. Ptolomeo I Sóter, apodado luego “El Salvador”, aunque no esté muy claro, por agenciarse el cuerpo  embalsamado de Alejandro, se erigió en gobernante de Egipto, e inició la Dinastía Ptolemaica, también conocida como Lágida, que controló la arcaica y monumental civilización del Nilo durante los siguientes tres siglos. No dudó en asimilar rápidamente los aspectos y costumbres de la cultura egipcia, coronándose como faraón en el año 305 a.C., sin añorar para nada la patria lejana. Faraón solo ante los ciudadanos egipcios, a quienes se les daba ya una higa tanta onomatopeya falsamente dinástica, y hasta un bledo que se presentase también como basileus ante los  extranjeros como se puede comprobar en las monedas que se acuñaron bajo su mandato. Era hijo de Arsinoe de Macedonia, mientras que las malas lenguas aseguraban que su padre pudo ser también Filipo II,  que no perdía el tiempo con esas tonterías de la paternidad, y hubiese engendrado pocos años después a Alejandro del que Ptolomeo, algunos años mayor, fue su amigo íntimo (o hermanastro) desde la infancia en Pella.
El caso fue que Ptolomeo (que moriría en 282 a.C.,  asesinó a Cleómenes, eliminando así el único freno a su autoridad en Egipto y se apoderó  de una cuantiosa recaudación, entre la que se hallaba el joyerío más monumental  de la historiografía macedónica-egipcia heredado por la primera Cleopatra con la que no sabemos si se casó o no. Antes de este "ajuste de cuentas", Perdicas invadió Egipto para arrancarle el trono faraónico a Ptolomeo, pero éste lo derrotó en una batalla el 321 a.C. En medio de todo ese barullo se hallaba también Antipatro, aliado de Ptolomeo, a quien dio por esposa a su hija Euridice, que se quedó viuda poco después (319 a.C.) Heredó el trono faraónico el hijo de ambos, Casandro, pero el ejército se le opuso eligiendo a un tal Poliperconte, otro general que sirvió a Filipo II y a Alejandro. Como se puede comprobar los macedonios eran unos belicosos aplomados e impacientes, porque Poliperconte se cargó a otro hermano del Magno, Filipo Arrideo y a la madre de ambos la "ofídica" (por aquello de las serpientes que dormían con ella)  Olimpia de Macedonia en el 317 a. C. En el 310 a.C. Casandro había quitado de en medio también a Roxana y a su hijo Alejandro IV. Ese año, Antígono "el Tuerto" aprovechó todos aquellas temperamentales tendencias asesinas macedónicas para  proclamarse rey-faraón junto a su hijo Demetrio Poliorcetes, y a partir de entonces los demás diádocos fueron sucesivamente haciendo lo mismo. Las transacciones económicas basadas en la moneda alcanzaron un gran auge. Pero de los joyeríos, no volvimos a tener ni  idea (conste que tampoco la tuvo ni Plutarco). La ciudad de Alejandría en el año 332 a. C., fue la capital del nuevo reino egipcio. Alrededor de 300  a. C., Ptolomeo instaló en Alejandría su propio Μουσεῖον (de ahí nuestra palabra “Museo”) y como un anexo a este Museo, es donde se fundó la famosa Biblioteca probablemente expandida por su hijo  Ptolomeo II Filadelfo. Y que ardió tras la invasión romana de Julio César en el año  48 a. C.
 




Cleopatra VII Thea Filopátor (
en griego antiguo Κλεοπᾰ́τρᾱ Φιλοπάτωρ, (69 a. C.-10 o 12 de agosto de 30 a. C.),  fue la última gobernante de la dinastía Ptolemáica, y todo esta algarada dinástica, con tanto asesinato de por medio, aunque desconocemos si hubieron más lucidos entierros encopetados, la cosa perdería toda su emoción.
si no la consideráramos como heredera última de las fortunas acumuladas por los diádocos que la precedieron. Cuando Julio César llegó a Alejandría en persecución de su yerno Pompeyo el Grande (casado con la hija de aquél Julia Cesaris f. 54 a.C.) tras la derrota sufrida por el estadista romano (que se había erigido en enemigo declarado de su suegro) en 48 a. C., y derrotado en la batalla de Farsalia durante la segunda guerra civil, Pompeyo huyó a Egipto, ya que había sido aliado político Ptolomeo XII (que falleció el 51 a.C), padre de un jovenzuelo Ptolomeo XIII y dos hermanas, la última, famosa y futura reina de Egipto Cleopatra, y Berenice IV que también había reclamado el trono y murió tras una batalla el 55 a.C. 

Pero a sugerencia del eunuco de la corte, el atildado y enjoyado bujarrón Potino, una locaza de mala uva, protector del joven Ptolomeo XIII se ordenó emboscar y asesinar a Pompeyo, cercenándole el cuello, guillotinazo este que desagradó enormemente a César que en realidad nunca había odiado a su yerno. César trató de reconciliar a Ptolomeo XIII con su hermana Cleopatra, ya que los dos se llevaban a matar por el trono, pero Potino sitió en Alejandría con sus fuerzas egipcias a César que contra los deseos del eunuco declaró a Cleopatra y Ptolomeo a su hermano co-gobernantes de Egipto.
 

Pero en seguida decidió elevar a Cleopatra (que había llegado hasta César envuelta en una alfombra por su servidor Apollodorus el Siciliano) al trono individualmente, y quitar de en medio a Ptolomeo.  El asedio se levantó gracias a la llegada de aliados de César y Ptolomeo XIII murió poco después en la batalla egipcio-romana del Nilo, 47 a. C., último enfrentamiento militar en el marco de la guerra civil egipcia por la posesión del trono faraónico. Otra medio hermana de Cleopatra, Arsinoe IV, que había liderado el asedio junto al joven Ptolomeo, se exilió en Éfeso porque seguramente estaba ya hasta el moño griego de tanta barahúnda dinástica-ptolemáica. El testarudo niñato como lo llamaba su hermana, no había dejado de oponerse a César instigado por Potino que fue el causante de su muerte y quien fomentó la batalla del Nilo.

Potino, que no había tomado parte en la contienda, y odiaba a Cleopatra, aún andaba intrigando por la corte tratando por todos los medios de interferir en el inicio de una relación sentimental privada de César con áquella, y de la que nació un hijo: Cesarión. Libre ya del insoportable hermanito menor y dueña absoluta del trono ptolemáico de Egipto, Cleopatra se valió de su esclava Ftatateeta para que asesinara al insoportable y entrometido eunuco. 



Pero Ftatateeta tampoco sobrevivió porque a su vez fue asesinada por un general romano de César (fuera verdad o mentira, por lo menos así nos lo relató George Bernard Shaw, el gran dramaturgo británico, premio Nobel de Literatura,,, y si él lo contó... pues, qué le vamos a hacer, habrá que creérselo). Cleopatra dueña de un fortunón en joyas, parece ser que las extravió cuando César la cortejaba, y las reclamó repetidamente aunque el romano las mantuvo a buen recaudo hasta que desaparecieron definitivamente, y nadie supo nunca cómo se esfumaron por más que la ptolemáica insistiera erre que erre a César para que se las devolviera, Pero César no dijo ni pío, además, lo iban a quitar de en medio muy pronto en el Senado de Roma.
Cleopatra  también hizo turismo en Roma en los años 46 y 44 a. C. como reina vasalla y se alojó en la villa de Julio, con el pequeño Cesarión, pero el joyerío seguía sin aparecer. Las malas lenguas de los muchos eunucos de la corte egipcia hicieron correr el rumor de que Potino, antes de caer bajo el cuchillo afilado de Ftatateeta, las había ocultado en alguna tumba familiar para legarlas al futuro ya fueran dentro de cien o dos mil años después. Cleopatra siguió, no obstante, empeñada en convertir a Cesarión en su sucesor ptolemáico.

 

Cuando César murió el día de los Idus de Marzo de 44 a. C.- (15 de marzo en el antiguo calendario romano), asesinado en el Senado bajo la conspiración de Bruto -su sobrino o hijastro- y el cuñado de éste, el envidioso y Casio, Cleopatra intentó que su hijo Cesarión fuese designado heredero, pero no pudo debido al ascenso al poder de otro sobrino de César, el jovenzuelo Octavio, ya que el difunto César había sido su tío-abuelo. Octavio fue posteriormente conocido  como Augusto, y el único que logró llevar a cabo el período de "Pax Romana" (fue un ciclo de relativa paz y estabilidad en todo el Imperio romano que duró más de 200 años) Murió el 19 de agosto de 14 d. C. mientras visitaba el lugar de la muerte de su padre en Nola. La siempre obscena sinhueso de la Historia asegura que envenenado por unos higos de su huerto, y de cuyo envenenamiento se había encargado su última esposa Livia Drusila (39 a.C. a 14 d.C.) que deseaba elevar al trono romano a su hijo adoptivo Tiberio.
Cleopatra que era una lianta de mucho cuidado y no cejaba en su empeño de convertir a su pequeño Cesarión en Emperador de Roma encandiló esta vez a Marco Antonio (Roma, 14 de enero de 83 a. C.-Alejandría, 1 de agosto de 30 a. C), militar e importante colaborador de César. Ambos andaban en Alejandría haciendo alarde de su nueva y escandalosa relación amorosa mientras desafiaban a Octavio, que, antes de que Cleopatra se enterase e intentando salvar a su vástago lo mandó de vacaciones al extranjero. Pero Octavio dio con el pobre chaval y lo mandó al más allá en seguida. ¡Por Horus y Osiris, qué romanos más bárbaros también aquéllos)

Muerto Cesarión, la furia de Cleopatra estalló, y con su flota egipcia y Marco Antonio al frente se enfrentaron en la batalla naval de Actium (el 2 de septiembre del año 31 a. C.) con Octavio, de la que Antonio, viéndose perdido porque la lujosa galera de su amante se largaba con rumbo a Alejandría, salió de allí, séase Actium, por piernas o más bien a nado, ¡cualquiera sabe!.
Y ambos acabaron suicidándose, Antonio con su puñal y Cleopatra con la picadura venenosa de un áspid en su parte más atractiva y tierna sin que el joyerío de Cleopatra, o que le robó César o Potino  llegase nunca a aparecer.

 
En Egipto era muy extraño que un faraón, un sumo sacerdote o un general o “diácoco” como era Ptolomeo se momificaran sin la ilusión de esperar nuevos acontecimientos en su tan cacareado más allá. Era esa una esperanza que abría ante ellos nuevos horizontes después de haberle echado tanto teatro mayestático a  esto del vivir, nada menos que de 3000 a 5000 años. Ya era para ellos una gran suerte llegar hasta el final del otro camino como Horus, Osiris y Ra con el pellejo aún en su sitio aunque fuera con los cuatro trapos, y ungüentos añadidos de la momificación y con algunas de las prendas y objetos que tuvieron su historia. Y cuando las miserias de la vida duermen un sueño de siglos, aparecen los arqueólogos como el británico Howard Carter que tuvo la chiripa de barrer casi 300 siglos faraónicos cuando en 1923 halló la tumba y el sarcófago del joven Tutankamón. Hizo falta valor, sudor, conocimiento, verlas venir y sobre todo suerte. ¡Qué suerte si hubiésemos tenido un par de docenitas como él!. ¡Pues sí! Porque inesperadamente nos ha llegado la noticia  de que un tal Gutiérrez Faragüit de Calatrava, arqueólogo muy experimentado y buen conocedor de las lecturas jeroglíficas, cuyo significado nos legó el francés Champollion, junto a su amigo y también arqueólogo Mustapha Said, en una incansable búsqueda de anatomías momificadas, y si aparecían con mascarilla mucho mejor, no muy lejos de la antigua Alejandría y sus arenas colindantes han asombrado al mundo con el descubrimiento en un antiquísimo hipogeo un extraño sarcófago en el que descansaba con su mascarilla en perfecto estado un tal Ptolopfries con un mensaje casi ilegible con su nombre, y lo único que se ha podido descifrar es: “Yo Ptolopfries... desterrado de la corte de mi antep... ada... Cleo... lego mis joyas recibidas de manos de...
Pot... nosfris... a mi descendencia... a fin de que dispongan de su buen uso en un fut...ro y cuyo paradero se mantenga en secreto familiar...
                                                   

MASCARILLA DE PTOLOPFRIES ENJOYADO HALLADA EN SU SARCÓFAGO. LA GENÉTICA NO MIENTE: EL PARECIDO CON EL ACTUAL CLEOPATRO ZAPATERO PSOEYEICO "LA COLLARES" ES INCUESTIONABLE. Y EL JOYERIO HEREDADO Y OCULTO INDUDABLE.

Se ha registrado una gran afluencia turística española en las playas de Alejandría con la esperanza de que la ciudad que descansa bajo las aguas del Mediterráneo ande regurgitando tesoros de su pasado Cleopátrico. Hasta la fecha lo único que ha aparecido es algún que otro cofre mohoso y vacío. La "Verdad" pura y dura es que ésta procede con demasiada arbitrariedad, y en seguida se ve que es antojadiza y caprichosa.

El Cleopatro Zapatero Psoeyeico
sabe que no puede dar un paso en falso: las claves sobre el caso de las joyas y otras causas judiciales en las explicaciones comprometidas sobre el origen del joyerío que se hallaba en su poder y que han sido el centro de toda  la atención pública mundial, ahora que la Verdad de su procedencia ha salido a la luz con el descubrimiento de la mascarilla de su antecesor milenario el Clepátrico Ptolopfries una vez ratificado el gran parecido familiar y sucesorio. Cabe la posibilidad de que ahora sea Egipto el que reclame las joyas a España ya que su Gobierno se muestra dispuesto a entorpecer  las idas y venidas de los arqueólogos funerarios, especialmente la excavación de Gutiérrez Faragüit de Calatrava, por juzgarla ilícita. Mientras  tanto, el juez J.F. Miranda sostiene por fin que "Zapatero la Collares" lo tiene difícil con las joyas. La política y abogada Gertrudis Alcobendas asevera que Zapatero "nos toma por tontos en sus explicaciones". "La Collares es una gran estafa para los españoles" El portavoz de Zapatero se disculpa por “haber inducido a error” al decir que las joyas valían entre 30.000 y 50.000 euros cuando se han valorado en 1,3 millones.





 



 

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